¿Sabía que, si un niño no gatea libremente, años más tarde podría tener problemas de escritura? Y es que existe un factor esencial que todo recién nacido debe trabajar para potenciar su desarrollo motriz, cognitivo, afectivo y comunicativo: la psicomotricidad.

La Srta. Lic. Hilda Campos, de Ediciones COREFO, explica que a través del movimiento los niños activan ambos hemisferios cerebrales y procesan su aprendizaje hasta en un 99%. Por ello, deben aprender a través del movimiento, sobre todo durante los cinco primeros años de vida, pues así estimulan que sus neuronas se conecten entre sí y que formen sus primeros esquemas mentales (representaciones de la realidad que se mantienen en la mente).

La psicomotricidad está referido al estudio y comprensión de los fenómenos relacionados con los movimientos del cuerpo y su desarrollo; el conocimiento y el control del cuerpo, el movimiento y la acción que es básico para el conocimiento y comprensión del mundo favoreciendo el desarrollo integral del niño y de la niña.

Tenemos la psicomotricidad fina, que tiene que ver con las destrezas y movimientos finos de los dedos de las manos, pies y músculos de la cara (gestos y expresiones). Mientras que la gruesa incluye movimientos de músculos que afectan acciones como caminar, correr, saltar, rodar, patear, lanzar, reptar, gatear.

“Dentro de la psicomotricidad existen también factores como las emociones. Por ejemplo, cuando el niño hace un movimiento se siente feliz y trabaja diferentes emociones. Aquí es donde debemos inculcar más las emociones positivas; de otro lado, al estar en contacto con otros niños fortalece también sus habilidades sociales a través de las relaciones humanas”, explica la Especialista Srta. Lic. Hilda Campos.

La especialista recomienda una serie de ejercicios para hacer buen uso de la motricidad en los más pequeños y desarrollar las siguientes destrezas:

  • Esquema corporal. El niño debe conocer cuáles son las partes de su cuerpo, aprender a situarse y ubicarse, estas habilidades les permite usarlo como medios de aprendizaje. Por ejemplo, podrían jugar dibujando su silueta en el piso o sobre un papel y luego pedirle que señale su cabeza, brazos, etc., entonar canciones señalando las partes de su cuerpo.
  • Espacio - Tiempo. Puede elegir un juego en el que el niño tenga que ubicarse dentro de una ula ula. Esto lo ayudará a aprender lo que significa dentro y fuera y realizar otras actividades para que identifique encima, debajo, cerca, lejos. Estas nociones le servirán para desarrollar mejor sus habilidades en matemáticas y comunicaciones.
  • Equilibrio. Un juego en el que el niño deba caminar sobre líneas rectas u onduladas, le ayudará luego a adoptar una buena postura a la hora de escribir. También le servirá para ganar mayor tonicidad muscular y equilibrio. Todo esto le servirá para potenciar sus habilidades en matemáticas y comunicación.
  • Ritmo. Cuando el niño corre y salta al compás de algún tipo de música, esto lo ayuda a ubicarse en el tiempo y aprender el significado de “ayer”, “hoy” y “mañana”.
  • Lateralidad. Todos tenemos preferencia por un lado de nuestro cuerpo. Por ejemplo, utilizamos la mano derecha para escribir porque nuestro hemisferio dominante es el contrario (izquierdo). Los niños deben definir su lateralidad de manera natural, sin forzarlos para evitar problemas en su desarrollo, esto se da aproximadamente entre cuatro y cinco años.
  • Motricidad. Es el manejo que se hace del propio cuerpo. Está dividido en: motricidad fina y motricidad gruesa.

Finamente, podría concluir diciendo que la psicomotricidad permite el desarrollo integral de nuestros niños y niñas y deben trabajar partiendo por actividades motoras, tanto gruesa como fina.

En la psicomotricidad motora se pueden realizar actividades como:

-       Actividades de psicomotricidad fina con los dedos de la mano:

Abotonar, desabotonar, colocar, ganchos de ropa alrededor de una tapa o aro, enroscar, desenroscar, enhebrar, actividades grafo plásticas: pintar, rasgar, trozar, cortar, hacer puntillismo, amasar, embolillar, etc.

-       Actividades de psicomotricidad fina con los dedos de los pies:

Coger cuentas con los dedos de los pies, coger bolillos de papel con los dedos de los pies, coger semillitas con los dedos de los pies, meter los dedos de los pies al agua y moverlo, tocar teclas del piano de juguete con los dedos de los pies.

-       Actividades de psicomotricidad con los músculos de la cara:

Hacer juegos gestuales, hacer ejercicios orofaciales, cantar con diferentes emociones (llorando, molesto, tiendo, asombrado).

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