Según Kilkon Ko, director de la Maestría en Control Gubernamental de la Universidad de Seúl

La corrupción afecta la calidad de los servicios públicos que se ofrecen a la ciudadanía, por ello, la administración pública no puede estar desvinculada de la política anticorrupción, sostuvo Kilkon Ko, director de la Maestría en Control Gubernamental de la Universidad Nacional de Seúl y Editor en Jefe del Journal de Ciencia Política de Asia.

Ko consideró que se debe utilizar la ciencia y la tecnología para luchar contra la corrupción y cambiar el comportamiento ciudadano, como sucede en Corea del Sur, donde los ciudadanos no intentan sobornar a la policía de tránsito y no porque todos sean honestos sino porque el sistema actual no permite que esto suceda. Ahora, los policías envían con su celular las imágenes de las papeletas de tránsito a una central de control para su registro y archivo digital inmediato. Si un ciudadano ve un acto corrupto o pago de dinero, lo reporta simplemente con una fotografía para que este hecho sea sancionado.

De igual manera, cuando se desea verificar si los ciudadanos que reciben ayuda social son quienes realmente lo necesitan, se cruza información de las bases de datos existentes, utilizando la tecnología para analizar patrones, revisar las páginas web que contienen listados de beneficiarios e identificar casos de personas que no califican para los servicios sociales o de burócratas que otorgan beneficios a personas que no califican para ello.

Corea del Sur es famoso por su gobierno electrónico. Cuenta con portales de datos abiertos con distintos tipos de información de fácil acceso, los cuales ahora están siendo integrados y analizados con inteligencia artificial para identificar con mayor facilidad posibles malos manejos de recursos públicos. “Reemplazar los criterios humanos por las computadoras (Machine learning) o algoritmos puede reducir la discrecionalidad en la administración pública”, enfatizó.

No obstante, considera que no se debe subestimar el riesgo de que las máquinas puedan cometer errores, y advierte que la ciencia y tecnología también puede crear otras formas de corrupción para las cuales debemos estar preparados. 

En otro momento, Ko precisó que en su país existen cerca de un millón de funcionarios públicos y solo 68 de ellos fueron procesados en el 2018 por algún indicio de irregularidad. Según algunos estudios, este país tiene una elevada cultura de negocios pero un nivel bajo de integridad. A su parecer, la percepción de corrupción es mayor que la realidad puesto que los ciudadanos se quejan más del mal uso del presupuesto que de la existencia de sobornos. 

Kilkon Ko estuvo a cargo de la II Conferencia Magistral “Ciencia y tecnología en el control gubernamental y en la lucha contra la corrupción” durante la Conferencia Anual Internacional por la Integridad CAII 2019 “Detección de la corrupción: Herramientas y estrategias para la acción” que organizó la Contraloría General.

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