Por : El Iconoclasta

El Perú sigue traicionándose a sí mismo. Todos, sin excepción, hacen la vista gorda ante tanta tragedia social y moral.

Vivimos en un ambiente enrarecido. El grado de encono y puñaleo enturbia la concordia entre peruanos. Es tal la atmósfera de traiciones, maledicencias y falsos aprecios que la sociedad peruana es una caldera en ebullición.

De ésto se aprovechan la izquierda peruana ( la caviar, la chueca y la plazera ) los golpistas y los alucinados “ mesías “ para llevar agua a su molino. Y para rematar este valle de lágrima vallejiano, nos viene ahora un irresponsable Presidente a anunciar el deseo ( para la tribuna ) de un referéndum para evitar la reelección de los congresistas.

Apenas anunciado el hecho, la tropa de las redes han tejido una y mil versiones ( todas ) a favor de la supuesta convocatoria a tal referéndum. Esto es normal en la tropa. Es su desgraciado destino. No le puedes pedir peras al olmo.

Empero, que ciertos peruanos mínimamente cultos e inteligentes naden remando con la corriente equivocada sí es preocupante. Ninguno de ellos se atreve hacer una crítica al desatino presidencial, ni mucho menos a discutir sobre el tema por el temor al qué dirán. Es la cobardía de siempre. El temor al ridículo.

Nadie se atreve a tuitear que están en contra de ese nefasto intento de impedir la reelección por temor a incomodar a sus huestes. Por temor a ser tildados de traidores o por temor a ser linchados en las redes sociales por las escuadras embrutecidas e insolentes de la ortodoxia.

Pero esas cosas no van conmigo. Y, básicamente , no van conmigo por tres razones. La primera, es que, en lo absoluto, no soy cobarde porque eso es ser indigno. En segundo lugar, a mí me llegan altamente los improperios de la turba desquiciada , enquistada como un maligno cáncer, en las redes.

Y, en tercer lugar, esas cosas no van conmigo, porque yo si pienso que no debemos impedir la reelección de congresistas. Lo contrario sería nefasto para el país.

Que el Congreso esté podrido , eso no lo niega nadie. Es una verdad incontrastable. Pero pensar que los 130 congresistas son todos corruptos es ser ilusos, por no decir tarados.

Lo que tampoco deja de ser cierto es que los congresistas que están ahí los hemos elegido nosotros. Y si no queremos que vuelvan a ser reelegidos no votamos por ellos y punto. Así de sencillo. Es algo de sentido común.

Pero gastar tiempo, dinero y distraer los esfuerzos públicos en confrontaciones estériles en lugar de luchar por sacar a nuestro país adelante no me parece sensato desde ningún punto de vista.

Cuando uno escoge un colegio o un hospital ( por ejemplo ) para llevar a un familiar, lo primero que hacemos es asegurarnos que el maestro o el médico sean preparados, tengan trayectoria y tengan experiencia. Jamás vamos a poner a nuestros hijos en manos de simples novatos. Los profesionales están por encima de los calichines. Toda la vida ha sido así y así lo seguirá siendo.

En consecuencia, nosotros necesitamos un Congreso equilibrado donde se complemente la juventud con la experiencia. Nosotros necesitamos de un Congreso que fluya sin detenerse. Que no tenga obstáculos. Y la no reelección sería un tremendo obstáculo y una pérdida de tiempo en aprendizaje que sería letal para el país.

Ya dejémonos de tanta confrontación inútil y sigamos, por favor, luchando contra la corrupción. Las instituciones no son las corruptas. Las corruptas son las personas. Y si no queremos volverles a ver las caras a fulanito o a sutano, no votemos por ellos y punto. Muerto el perro, muerta la rabia.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Piura News.

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