Escribir a mano es una práctica aún necesaria en el ámbito académico. A pesar de que los smartphones están acabando con este arte, existen formas de rescatarla.

Vivimos en una era en la que escribir a mano es prácticamente un arte perdido debido a la masificación de los smartphones y las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp y Messenger. Sin embargo, en los colegios y universidades aún se pone en práctica la escritura a mano al momento de tomar apuntes en el cuaderno o redactar las respuestas en los exámenes.

Es por ello que nuestros hijos aún se ven en el deber de aprender a escribir con una caligrafía legible. Además, existen estudios que señalan que la mente aprende distintas habilidades con la caligrafía tradicional que no obtienen cuando recurren a los dispositivos electrónicos para crear textos.

Por ejemplo, al escribir a mano se involucra de manera más activa a la mente, lo que ayuda a los niños a prestar más atención y comprender mejor el lenguaje escrito. Además, mejora la coordinación motora y mental. También les ayuda a obtener mejores notas en el colegio, ya que sus respuestas serán más agradables de leer para los profesores, quienes usualmente no se tomarán el tiempo para entender algo que no se lee con facilidad.

Ante esta realidad, expertos de ediciones Corefo brindan seis consejos para que tu hijo tenga una excelente caligrafía.

1. Sostener el lápiz correctamente. La herramienta se debe sujetar con el dedo pulgar, el índice y el dedo medio. Además, la longitud y el grosor del instrumento deben ser apropiados para el tamaño de la mano del niño. Asimismo, el agarre debe ser firme, pero no demasiado tensionado.

2. Tener postura corporal adecuada. Es importante que el niño se sienta cómodo, relajado y sin tensión. La posición adecuada para escribir con buena letra es con la espalda recta evitando acercar demasiado la cabeza al papel. El papel debe estar sujetado con la otra mano.

3. La práctica hace al maestro. Escribir en hojas con renglones ayudará al niño a escribir sin torcerse y a trazar las letras de un tamaño adecuado. Con la práctica podrá conseguir una mejor caligrafía, irá aprendiendo a respetar los márgenes y, poco a poco, se hará más limpio y ordenado.

4. No descartes los juegos. Emplear formas lúdicas de aprendizaje es lo mejor cuando se trata de niños. Un ejemplo para este caso es la elaboración de laberintos que permitirán al niño mejorar su trazado al tener que seguir un camino hasta la meta. Unir los puntos en figuras, hacer sopas de letras y el “ahorcado”, también serán formas divertidas de manejar mejor el lápiz.

5. Fortalece los grupos musculares. La habilidad motriz fina de los niños más pequeños depende del desarrollo muscular. Por esto, es esencial ejercitar los dedos y las muñecas cotidianamente. Algunas formas de hacerlo son jugar con arena o con bloques de construcción, modelar con arcilla, usar los cubiertos en la mesa, colorear y cortar papel.

6. Dedicar más tiempo a la lectura. La lectura también favorece la forma de escribir. Cuanto más familiarizado esté el niño con trazos definidos y proporcionados, más sencillo será que tenga imágenes mentales más concretas. De esta manera, podrán imitar las letras con más facilidad.

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